Introducción

Hola, aliad@ 😊 A estas alturas, ya conoces las bases de una alimentación saludable: qué comer en más cantidad y con más frecuencia y qué con menos (lo tienes en este artículo). Quizás, ahora pienses: “Sí, ya sé qué alimentos son más saludables y cuáles menos, pero ¿cómo evitar tentaciones?

Esa es una pregunta que todos los que hemos llevado a cabo un cambio de hábitos nos hemos planteado. ¿Cómo limitar el consumo de aquella comida que puede boicotear tus hábitos saludables?

Hoy vamos a hablar de los trucos a los que puedes recurrir para ejercer un cierto control con esas tentaciones, tanto dentro como fuera de casa.

CUIDADO: como ya hemos visto en varios artículos de Alimentación Aliada, llevar unos hábitos de alimentación saludable no significa no comer nunca aquellos alimentos menos saludables. Eso será así solo si tú lo decides conscientemente.

Recuerda que como hemos visto en más de una ocasión, para alimentarte de manera saludable, la clave es la conciencia. Si consumes alimentos menos saludables que sea porque así lo has decidido tú, con conciencia. Tú controlas la comida, no al revés.

En casa

¿Te suena este tipo de discurso? “Es que, si sé que lo tengo en casa, me lo como”. Vamos a ver cómo podemos evitar esta situación o mitigarla en la medida de lo posible.

Con esta frase que acostumbra a ser recurrente, el truco más obvio es evitar tener alimentos no saludables. Vamos a ver cómo lograrlo.

Planificar la lista de la compra

Para evitar tener comida no saludable en casa, evita comprarla. Para ello, un buen truco es planificar la lista de la compra semanal.

Si planificas los menús semanales o simplemente sabes qué alimentos saludables quieres consumir, hazte una lista de la compra incluyéndolos. Si al ir a hacer la compra ya tienes la lista “cerrada”, te resultará más fácil ir directamente a comprar lo que has apuntado.

De este modo, habrá menos probabilidades de fijar la mirada en aquellos productos no saludables, como alimentos ultra procesados, …

Por lo tanto, procura dedicarle unos minutos a planificar la compra. Incluso puedes dividir esa lista en “secciones”, como por ejemplo “fruta y verdura”, “carne y pescado”, “frutos secos”, etc. para “ceñirte” más en esos alimentos que quieres consumir.

Esto es solo una idea que quizás puede ayudarte, pero en absoluto es estrictamente necesario.

 

Ir a la compra sin hambre

Otra manera fácil de evitar fijarte en esos productos que quieres evitar, es asegurarte el ir a hacer la compra sin tener hambre.

Aunque pueda no parecerlo, el mero hecho de tener hambre, hará que centres más la intención en aquellos productos de rápido y fácil consumo que tendrás al alcance. Es algo que suele hacerse de manera involuntaria.

Evidentemente, en caso de tener hambre, puedes recurrir a algún alimento saludable que puedas consumir nada más terminar de hacer la compra, como por ejemplo, una pieza de fruta.

Sin embargo, si te encuentras todavía en el proceso de cambio de hábitos o simplemente tienes un día de antojos, será más fácil que termines comprando algún alimento ultra procesado.

Por lo tanto, para evitar esta situación, procura ir a hacer la compra sin sensación de hambre. Si además vas ya con la lista de la compra, te será mucho más fácil no fijarte en los productos que no te interesan y no comprarlos.

Una vez visto cómo evitar que los productos no saludables lleguen a tu casa, vamos a ver qué puedes hacer una vez ya están en casa, en tu despensa. Por cierto, en próximos artículos te hablaré de cómo tener una despensa saludable.

Versión más saludable

Otra de las opciones que puede ayudarte es comprar aquella versión algo más saludable de los productos no demasiados saludables que se te suelen antojar con más frecuencia.

Por ejemplo, si eres alguien a quien se le suele antojar el chocolate, intenta tener en casa un chocolate con un alto porcentaje de cacao y cuyos ingredientes sepas que son saludables (el principal ingrediente no sea azúcar blanco).

Chocolate negro

En mi caso, me gustan mucho los frutos secos. Como seguramente sabrás, existen surtidos que incluyen una mezcla con distintos tipos de frutos secos. Este producto suele contener aditivos poco saludables, como por ejemplo sal en exceso. Además, los frutos secos que incluyen suelen estar tostados o fritos.

Por lo tanto, yo procuro tener en casa la versión saludable. Compro los frutos secos que más me gustan en su versión natural, es decir, sin tostar, sin freír y sin sal. Una vez en casa, me hago mi propio surtido sin aditivos y lo consumo cuando tengo el antojo de frutos secos.

Recuerda que los frutos secos son una fuente de grasa saludable. Son beneficiosos para la salud, pero también altos en calorías, por lo que no conviene abusar. Dicho esto, siempre será más saludable excederse con la versión “natural”.

Ojos que no ven …

Si hay un alimento poco saludable que tienes en casa, puedes intentar “engañar” a la mente para que no lo tenga presente. Si no piensas en él, será más difícil que lo consumas.

El truco está en no tenerlo a la vista. Puedes camuflarlo al fondo de la despensa, para que solo lo veas cuando retires todos los botes que hay delante y lo tapan.

Del mismo modo, si el alimento está en la nevera, intenta dejarlo al fondo o debajo de varios productos para no verlo cada vez que la abras. Así es como lo hago yo con el queso, que me encanta 😉

Una vez vistos los trucos que puedes aplicar en tu casa, ¿qué hacer cuando la comida está fuera? ¿Cómo moverte fuera de tu territorio, esa zona que controlas?

Fuera de casa

Seguramente ya te habrás encontrado en una situación como esta en más de una ocasión: tienes una comida con amigos o con familiares. Es Navidad, el cumpleaños de un amig@ o conocid@. ¿Cómo no comer lo que te sirvan allí?

Group of happy people at festive table dinner party

Bien, primero de todo, y como ya hemos visto, no se trata de no comer. No aparques tu vida social ni tus modales para con los demás por intentar comer saludable. Los hábitos saludables no están reñidos con el tener vida social.

Ir sin hambre

De nuevo, al igual que con la compra, un buen truco es llegar al evento con poca hambre. No es necesario que comas justo antes de salir. Simplemente, come de manera equilibrada y saludable en las comidas previas al evento.

La comida saludable basada en alimentos completos y poco o nada procesados nos sacian con mayor facilidad. Por lo tanto, te permitirán llegar a la comida social con menos sensación de hambre.

Por ejemplo, si vas a ir a una cena con amigos, procura que las comidas del resto del día sean saludables: desayuno, tentempié de media mañana (si lo tomas), comida y merienda (si la tomas).

Si te fijas, esto suele contradecir el clásico pensamiento según el cual muchas veces no comemos para poder arrasar con lo que haya en el evento social. Como te decía, vas a comer en el evento social. No se trata de no comer, sino de comer con conciencia, gestionando cantidades y evitando sentirte mal después.

Anticipación: mira la carta

Si se da la situación en la que puedes conocer con antelación lo que se servirá para comer, intenta anticiparte y escoger las opciones que más te interesan antes de llegar al evento en cuestión.

Por ejemplo, si vas a ir a comer a un restaurante, puedes intentar buscar la página web y ver cuáles son las opciones más saludables de la carta. A veces se incluyen los ingredientes, con lo que podrás decidir con más facilidad.

De este modo, cuando llegues al lugar, podrás pedir directamente lo que te interesa sin tener que preguntar por ingredientes y sin pensar en las opciones que no te interesan.

En el caso de que vayas a casa de alguien, quizás puedes averiguar qué comida se servirá, sin ser mal educad@, claro está. Evidentemente, si vas a comer a casa de alguien, yo no rechazaría lo que amablemente me sirven.

Sin embargo, si sabes que habrá el clásico pica pica y una ensalada de primero, ya puedes adelantarte. Por ejemplo, puedes pensar en comer más ensalada y prepararte un plato de pica pica con el truco que vimos en este artículo para las comidas de Navidad.

Llevar opciones saludables

Retomando el punto anterior, si sabes cuál será el menú qué servirá el anfitrión, y al igual que yo, eres alguien a quien siempre le gusta llevar un detalle a casa de los demás, también puedes jugar aquí.

Si te apetece llevar algo de comida, puedes decantarte por una opción saludable. Si, por ejemplo, sabes que habrá pica pica, podrías llevar un humus o unos canapés saludables. O quizás prefieras llevar una mousse de chocolate saludable a base de aguacate (receta en IG próximamente 😉).

Aunque pueda no parecerlo, cada vez son más las opciones saludables y ricas a las que podemos recurrir. Si no te gusta cocinar, recuerda que cada vez existen más productos en el mercado que ofrecen variantes ricas y saludables para compartir.

No solo tendrás un gesto con la persona que te recibe en su casa, sino que sabrás que puedes comer algo saludable. Además, quizás alguien se sorprenda al ver que la comida saludable también puede ser rica y se anime a implementar este tipo de alimentación en su vida. Quién sabe, quizás logres sembrar un pequeño cambio positivo.

Determinación

El último truco es más bien un consejo: haz lo que tú consideres oportuno.

Si decides comer algo que sabes que no es saludable, pero de verdad te apetece comerlo, hazlo. Saboréalo, disfrútalo y una vez hayas terminado, continúa con tus hábitos saludables.

Ya sea en casa o en comidas compartidas, haz lo que tú consideres. Si decides no comer algo en concreto en una reunión y alguien te hace un comentario o crítica al respecto, procura no tomártelo como algo personal y no dejar que te haga cambiar de opinión.

Sé que no es fácil, pero solo tú sabes lo que quieres y te conviene. Piensa que, a menudo, las personas se reflejan a sí mism@s en nosotr@s. Es posible que la persona que comenta o critica tu decisión lo haga porque no se siente a gusto con su manera de comer, por ejemplo.

A veces, quien se preocupa por lo que hacen los demás y lo comenta, acostumbra a hacerlo para no atender sus propios asuntos personales. Por lo tanto, procura no recibirlo como un ataque, sino más bien como una anécdota.

Como siempre te digo, intenta tomar las decisiones (ya sea comer o no comer algo poco saludable) desde la conciencia. Si lo haces así, seguirás adelante con tu decisión independientemente de los posibles comentarios.

Conclusión

Como has podido ver, si te interesa gestionar la cantidad y frecuencia con la que comes aquellos alimentos menos saludables, existen formas de lograrlo. Recurre a estos trucos de manera frecuente e incorporarás una mejor gestión de la ingesta de estos alimentos a tus nuevos hábitos saludables.

Eso sí, por favor, recuerda lo que ya hemos visto en más de una ocasión: Progreso, no perfección.

Si un día “caes” en la tentación por haberte dejado llevar, no pasa nada. Si ya has tomado conciencia de ello y estás trabajando para mejorar, ya has dado un gran paso. No se trata de hacerlo todo perfecto, sino de mejorar e ir aprendiendo. Paso a paso, con constancia, paciencia y conciencia.

Y con la conciencia terminamos una vez más un artículo del blog. Comer o no comer algo catalogado como poco saludable es algo que solo tú debes decidir, CON CONCIENCIA.

Si decides darte el gusto y comer algo que no es saludable, hazlo porque quieres y disfrútalo para después retomar tus hábitos saludables o tu proceso de cambio. Esto también constituye unos hábitos saludables.

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